Mi mejor amiga era Monique. ¿Dónde andará ahora? Ójala vea este blog y sepa que la sigo queriendo un montón.
En fin, en cuestión de meses llegaron cuatro animales más a Super. El oso Pando, con muy mala leche, estaba en Luisille. Dulce, la osita, se estableció en Anibale. Los gatos hermanos Kabuki y Gatomán estaban en Moniquite, intentándose ligar a la pobre Monique.
Un día, yo recorrí todo Anibale y medio Moniquite hasta llegar a la casa de Monique,
YO: ¡Monique, dicen que Aníbal trae desgracia en los pueblos!
Eso, sin abrir la puerta.
MONIQUE: Pasa.
Yo pasé y vi unas cuantas cajas. Monique guardaba su kit de maquillaje en su bolso. Me asaltó una duda, pero no la pregunté porque llamaron a la puerta.
MONIQUE: María, abre.
Yo abrí y...
YO: ¡Capitán!
CAPITÁN: ¡Hola, María! ¿Está Monique?
MONIQUE: Ya salgo.
Entre Capitán y Monique cargaron las cajas en el maletero del taxi, y unas pocas en la parte trasera mientras yo los miraba con la boca abierta. Monique se subió al coche y el coche arrancó. Monique asomó su cabeza por la ventanilla.
YO: ¡Dime por qué te mudas!
Monique me dirigió una última mirada hasta que, a toda velocidad, se dirigió hasta Anibale. Yo la pude seguir hasta que llegamos a Luisille, dónde estaba el portón. Monique sacó su cabeza por la ventana antes de cruzar...
No he vuelto a ver a Monique.
YO: ¡MONIQUEEEEEEEEEEEEEE!
Aníbal pasaba por allí y corrió hacia mi.
ANÍBAL ¿María, que pasa?
YO: Monique se ha mudado y no me ha dicho por qué.
Empezé a llorar.
ANÍBAL: María, no es nada personal.
Sin mirarle, corrí a mi casa, pero antes de abrir la puerta me asaltó la imagen del paseo que habíamos tenido Monique y yo el día anterior. Aníbal había estado cabreado todo el día, se dedicó a pegar a Monique.
YO: ¿Estás seguro de que no es nada personal, Aníbal?